Redes sociales detox: un mes sin Instagram y lo que aprendí de ello

A finales del 2018 me encontré a mi misma proclamando cuán presente quería estar en mi día a día y en la infancia de mis hijos. Paralelamente a esto y gracias a una de las últimas actualizaciones de mi iphone, descubrí la cantidad de tiempo diaria que paso mirando mi telefonito.

Mmmmm… sutil falta de coherencia…

Uno de mis propósitos en 2019 es estar más presente en aquello que hago, y fundamentalmente con mis hijos. Disfrutar del momento, centrarme en él

Y sinceramente, las redes sociales es algo que no me lo permite. Por mucho que me quiera engañar diciendo que “sólo” dedico tiempo a Instagram y que generalmente lo hago como parte de mi trabajo en MD6, lo cierto es que no es así.

Me despertaba y casi lo primero que hacía era entrar en mi Instagram, cada poco tiempo durante el día, cada vez que tenía un rato libre, entraba de nuevo. Como decidí no recibir notificaciones, me “estresaba” el abrir la aplicación y no revisar todo lo pendiente, “no vaya a ser que luego no me salgan estas fotos y me las pierda”, pendiente de responder comentarios, etc.

Mientras lo haces te parece que es algo que te apetece hacer, y por eso lo estás haciendo. Pero cuando llegas a este detox digital, te das cuenta del estres encubierto que te estaba generando.

De modo que el día 1 de Enero, cuando me desperté pensé: ¿y si desinstalo Instagram durante un mes, a ver qué pasa? Y sin darle más vueltas, lo hice.

Y te voy a contar como ha sido este mes.

Liberación

Si es cierto que en algún momento y de manera insconciente busqué la aplicación en el móvil hasta que caí en la cuenta de “ay, es que la borré!”, pero me sentí liberada, como si muchas de las veces que entrase habitualmente fuese “por inercia”.

Esa sensación se ha ido manteniendo con el tiempo.

La información que busco en Instagram, se puede buscar por otros medios

En este mes de detox digital me he dado cuenta de lo mucho que busco información en Instagram. Sin que realmente me haga falta. Me di cuenta de que aquellas cosas que busco habitualmente en instagram se pueden buscar igualmente fuera de esta red social. Por ejemplo, vi la película Roma y quería saber más de su director de fotografia. En otro momento lo hubiese buscado en Instagram y tuve que acudir a Wikipedia.

Busco información en Instagram sobre algo concreto y luego alguna imagen me atrapa, tira de mi, profundizo y acabo en cualquier otra parte.  Y así puedo estar horas…

Me gusta profundizar y tirar del hilo de aquello que me llama la atención, pero he de ser más consciente del tiempo que paso haciéndolo.

Instagram genera falsas necesidades

Así de claro.

Te diré que este mes he reducido mi consumo mensual. Una de las cosas que creo que genera Instagram, sin que seamos muy conscientes de ello, es la falsa necesidad de comprar cosas. Muchas de las personas a las que seguimos, los llamados “Influencers” nos van colando productos, servicios que les patrocinan, etc, y acabas consumiendo más, comprando cosas innecesarias.

Por no hablar de esa sensación de: “pero qué pasa con menganita o fulanita que no hace otra cosa que viajar! Y yo que sólo he ido a Santiago de Compostela en este año!”

Y esa otra sensación de “es que a ellos no les pasa nunca nada malo, es que no les duele la cabeza, es que no se quedan un domingo en pijama, es que sus hijos no llevan ropa de Primark jamás, es que siempre tienen tiempo para irse de planes de pareja feliz, es que es que es que….”

Y “es que”, amigos, ese tipo de personas que sólo muestran su lado happy, me ponen mala. Esa falta de naturalidad puede conmigo.

Hay inspiración fotográfica fuera de Instagram

Pensé que este sería el aspecto en el que más me iba a afectar, ya que para mi Instagram es una gran fuente de inspiración fotográfica. Sigo a gente que considero muy interesante, con unas fotografías muy creativas y que siempre me evocan e inspiran. Este detox de Instagram me ha dado la oportunidad de inspirarme con otras fuentes igual de válidas:  internet, libros, cursos que tenía pendientes, etc.

Sin Instagram saco menos fotos

El hecho de estar en este detox de redes sociales ha provocado un detox de fotografías constantes. Y sinceramente, esto sí lo hecho de menos.

Creo que el estar publicando, el estar viendo fotos de otros, me pone las pilas para estar más pendiente de mi día a día y sacar fotos en situaciones espontaneas. Por una parte he sentido una liberación al no estar pendiente de la cámara todo el rato, pero por otra parte lo echo de menos.

Vivir y no publicar. Es posible!

No soy yo de esas personas que publique videos grabándose a si misma, ni historias en directo, ni considero que mi ego necesite de que mis seguidores me pongan likes o me pregunten cosas, pero de repente los primeros días me encontré pensando la siguiente ridiculez: : “oh, vaya, voy a hacer X y no puedo subir una foto a mis Stories haciéndolo…que pena”

¿¿¿??? Oh my god!!!!!! Es que me he vuelto loca!!!??? Empiezo a ser como esa clase de gente que no quiero ser?? es así como empezaron ellos??

Menos mal que a los 4 días ya se me olvidó esta sensación…

¿Tengo amigos en esta red social?

Instagram me ha dado muchas cosas buenas, he conocido a gente muy interesante, me ha inspirado (y me inspira) mucho, hay gente a la que sigo a la que le tengo real aprecio…

Pero siendo realista, mis verdaderos amigos están también fuera de esa red social. Muchos de ellos nisiquiera tienen cuenta en Instagram. Lo cual provoca que invierta mucho tiempo al día en personas que no conozco, que no conoceré, a ver sus avances en el gimnasio, sus viajes, qué comen el domingo, etc.

Lo cierto es que no eché nada de nada de menos la interacción en redes sociales. Con aquellas personas que quería tener el contacto, lo he tenido igualmente.

Dicho esto, seguro que una vez que vuelva, estaré encantada de volver a saber de unas cuantas personas 😉

Instagram SÍ beneficia a mi negocio

Instagram ha sido y sigue siendo una herramienta de marketing muy fructífera para MD6, fué donde comenzó a crecer la marca, muchos de mis primeros clientes y de mis clientes actuales llegan por este medio y también quería conocer qué efectos tenía el prescindir de ella.

Después de un mes de detox de redes sociales, en el que únicamente he entrado en Instagram para publicar las imágenes relacionadas con mi post semanal (en ese momento volvía a descargar la app, publicaba, y la borraba ese mismo día) puedo decir que he bajado en número de seguidores y he perdido alguna oportunidad laboral por no estar presente y pendiente de los mensajes directos.

El tiempo que Instagram te quita, da para mucho

Relacionado con lo anterior, me he visto disfrutando de más tiempo para mi y para las cosas que me interesan.

He leido más, he visto más películas, he pasado más tiempo con mis hijos, he cocinado más, etc. No es que pasase tanto tiempo en Instagram como para no poder hacer estas cosas antes, pero si me robaba minutos de aqui, minutos de allá, que sumándolos, hacían que mis días fuesen más cortos y que cuando me iba a poner a ver una película, por ejemplo, me dijese “uy, ahora ya es tarde, ya no me compensa ponerla”.

Es importante remarcar que el tiempo diario de uso del móvil no se ha reducido tanto como pensaba, pero si es cierto que creo que se ha invertido de forma mucho más productiva: búsquedas en internet, lectura de noticias, escuchar música, etc,

Conclusión

Vuelvo a Instagram con energía renovada porque me apetece seguir inspirándome con esta red social, porque me apetece volver a sacar fotos como lo hacía ántes y porque es una manera eficaz de llegar a mis clientes potenciales.

Pero continúo con mi objetivo de estar más presente en el 2019, por lo que me tendré que organizar y decidir qué uso diario (o no diario) quiero darle.

¿Alguna sugerencia?

Esta ha sido mi experiencia con el “detox de redes sociales: un mes sin instagram y lo que aprendí de ello.”

¿Lo has llevado a cabo alguna vez? ¿Cómo te sentíste?

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